Solo un beso bastó para volverme loco por ti. Solo una mirada fue suficiente para no poder olvidarte. Eres un alma endemoniada, la viva imagen del pecado. Incitas a los hombres para que afloren sus más oscuros instintos, sin dejar que puedan volver a su pasado. Eres capaz de hacer que la locura forme parte esencial de la vida humana, haciéndonos actuar como dementes cuando tu amor no nos pertenece.
Jamás pudimos imaginar que una cándida niña guardaba consigo secretos que transformarían a una persona, convirtiéndola en un monstruo despiadado que pedía a gritos pasión y a la vez clemencia, exclamando gritos palpitantes de dolor y a la vez llenos de amor hacia una mujer que no existe, que es incapaz de sentir, de apiadarse y de reconocer el error que comete cada vez que acaricia, ama y desea.
Fui débil, lo reconozco. No pude convivir con este nuevo sentimiento que nacía en mí. Era un inexperto en ese ámbito. Nunca me enamoré de nadie y no pensé que contigo sería la última vez. Creí que eras solo mía, que tu amor me pertenecía al ciento por ciento, pero no era de sea manera. Me besabas y luego corrías a los brazos de otro. Jugaste conmigo todo este tiempo. ¡Pobre de mí!, desdichado, engañado por la única mujer que conocí en mi vida amorosa.
Cuando me enteré de tu traición, al principio no quería pensar que era verdad. Maldije e insulté a mis amigos, quienes me contaron la mala noticia. Eso era normal, cualquier hombre enamorado no cree que su querida lo engaña, que se ríe de él sin piedad y juega con sus sentimientos como perro con un hueso.
Un año intenso, lleno de todo lo bello y cruel que puede existir en este mundo. Una joven jurando amor hacia un hombre que podría ser su padre y yo como imbécil embobado creyendo que eso podía ser real.
Como hombre viejo que perdió la razón de vivir, intenté regalar mi vida al demonio. Atenté contra mí vida un par de veces, también corrí a insultar a la bella niña que me embrujó. Aunque todo eso no quitó el dolor que había en mi corazón. Ya no era el mismo de siempre, el alma se había ido de mi cuerpo, el corazón por más que palpitaba era como si no lo hiciera. Estaba muerto por completo, ya nada podía reanimar mi existencia.
Mi familia tomó la decisión correcta con respecto a mi situación. Me internaron en un centro de rehabilitación. Ese es el nombre bonito para un lugar que se encarga de tratar a enfermos mentales, independiente de lo que hayan hecho para llegar al recinto. Para que puedan entender, mi familia me mandó a un loquero porque no pudieron convivir con mi problema de amor. No dedicaron un minuto siquiera para ayudarme a enrielar mi sendero. Ahora me encuentro de blanco en una habitación blanca. Duelen los ojos de tan solo mirar por un momento. Aquí nadie entiende a nadie, somos un montón de incomprendidos que olvidaron como vivir sin querer morir antes que dios lo diga. Lo que aún no pueden comprender es que: ¡¡¡Yo no estoy loco, solo soy un hombre enamorado!!
This Is Suicide
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